Yo lo he dado todo, y eso es lo realmente importante.
Cuando sueñas con algo, cuando lo ansias de verdad hay que luchar siempre hasta el final. Hasta que ya no te quedan fuerzas, hasta que sabes que no hay más recursos, cuando has agotado todas las posibilidades en conseguir tu objetivo.
Pero hay veces, que aún así, no logras tus resultados. No hay que rendirse, simplemente hay que aceptar.
Cuando ya no depende de ti: parar. Pero al menos tú sabes que lo has dado todo, nunca quedará en tu conciencia y si hubiera hecho... Más? No, ya no había más que hacer. Tu conciencia queda tranquila, y es entonces cuando puedes avanzar. Con un fracaso a tus espaldas, que más que fracaso será un aprendizaje, para ser fuerte y enfrentarte a nuevas batallas. Puede que en la siguiente, salgas victoriosa.
El problema muchas veces, es saber dónde está el límite, y cuando parar.

Es muy dificil cambiar cuando toda la vida has sido de una manera... Conseguir avanzar, no quedarte atrás pensando en lo que eras. Lo absolutamente feliz que eras y que se ha esfumado. Y dentro de un tiempo puede que pienses lo mismo de ahora, de como se a desvanecido esa juventud que parecía ser eterna.
Ahora, vieno un cielo de matices grises que acompañan, puede que vea una pequeña luz en el horizonte. Y por primera vez he de caminar sola. Nunca he estado sola, y este problema lo tiene mucha gente. Siempre necesitando que alguien te diga cada día lo preciosa que eres o lo mucho que le importas.
Pero les he echado a todos y cada uno de ellos, infravalorando sus sentimientos y sensaciones, omitiendo sus palabras. Ha habido tantos... y solo he querido quedarme con los que no me han dado eso, porque era un reto.
Joder pues menudo asco los retos.
Por eso tengo que avanzar sola un tiempo. Aprender a escuchar, valorar y comprender.
SOlA. Y aprender a quererme a mi misma
Otra ciudad está de mí a tan solo dos meses.
Nueva etapa, nueva vida
Me espera Madrid